Recursos energéticos fósiles
Como recursos energéticos fósiles se entienden combustibles que se han formado durante millones de años, sobre todo a partir de plantas. A ellos pertenecen el lignito y la hulla, el petróleo y el gas natural. Los yacimientos de combustibles fósiles son aprovechados desde hace miles de años por el hombre y siguen cubriendo la mayor parte de nuestras necesidades de energía calorífica.
Recursos energéticos renovables
Son los recursos energéticos que se renuevan, como es la leña, o las fuentes de energía naturales como son las energías hidráulica, eólica y la solar. Debido a su inclusión en los ciclos de la naturaleza, son muy compatibles con el medio ambiente. El agua y el viento se usan esencialmente para la producción de energía eléctrica. La energía solar es también muy adecuada para obtener directamente el calor necesario para el calentamiento del agua.
Energía nuclear
Una gran parte de la energía eléctrica se produce por energía nuclear. Juega un gran papel en el caso de la calefacción eléctrica y de las estufas eléctricas, así como de los calentadores de agua eléctricos. La energía nuclear conlleva determinados riesgos para las personas y el medio ambiente y, por lo tanto, desde siempre forma parte de la discusión pública. Por ello, el futuro será dominado con mucha probabilidad por las fuentes de energía renovables.
Sistemas de gas natural y sistemas solares
Gas natural – el primero de los recursos energéticos fósiles El gas natural se impone cada vez más como fuente energética. Desde su extracción, pasando por el transporte, hasta su combustión, se puede emplear de forma muy racional y ahorrando costes. Es perfectamente adecuado para las técnicas de calefacción que persiguen el ahorro energético, como por ejemplo la técnica de condensación.
Energía fósil, totalmente cuidadosa con el medio ambiente De los suministradores de energía, el gas natural es el más compatible con el medio ambiente. Las emisiones de CO2, que se forman durante la combustión, son las más bajas de todos los recursos energéticos fósiles.
Funcionamiento seguro Los actuales sistemas de calefacción y agua caliente a gas ofrecen un alto nivel de seguridad, ya que cada aparato está sometido a procedimientos de homologación europeos muy estrictos. Además, el gas natural seguirá estando disponible en cantidades suficientes, durante muchas décadas. En el caso de las viviendas de nueva construcción, la gran mayoría están conectadas a la red de gas. Incluso sin tener que realizar grandes modificaciones en el edificio, en caso de no estar conectado a la red de gas, se pueden aprovechar las ventajas de este recurso energético, empleando aparatos de calefacción y calentadores de agua preparados para su funcionamiento con gas gases licuados, butano o propano, envasados en botellas, o incluso distribuidos y almacenados en pequeños tanques. Su instalador de calefacción le informará con mucho gusto.
Sistemas solares – un paso hacia el futuro Las instalaciones solares para la preparación de agua caliente y el apoyo a la calefacción, ahorran energía y protegen el medio ambiente. Las emisiones de CO2 se reducen todavía más que en el caso del gas. En los meses de verano se puede llegar a calentar hasta un 100% del consumo de agua a través del sol.
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